Barrios privados poblados de ….

Ex-porteños (antes residentes en edificios de departamentos, tal vez algunos en palomares, de Capital Federal) ahroa pueblan barrios privados, sin dejar de estar amontonados, inadaptados, acostumbrados a putear tacheros y a  los bondis, manejan a más de la velocidad permitida, no se saludan y están permanentemente mirando que auomóvil tiene el otro y si sus hijos van a un colegio más caro, etc, son la nueva generación de la Gente Del Orto de la Argentina.

McDonald’s celebra con…

la Gente Del Orto que solo va a agolparse para retirar un café gratis… con los torpes atroplellándose, aventajando al otro en la cola, a llevarse sobrecitos de azucar de más, con los brasileros muertos de hambre y las larvas de siempre… con todos ellos celebra McDonald’s sus 25 años en el país.

Ferocarril Sarmiento Once-Moreno

Gente Del Orto en el Sarmiento son los que suben atropellando a los que no pueden descender, los que ya están sentados cuando el tren llega a la terminal, los que se mandan por la ventana y los que no ceden el asiento a embarazadas, ancianos y discapacitados.

Una Hummer para Boudou

Cuando escuchaba el discurso de CFK que decía algo así como “más generosidad en el momento de la victoria” yo en realidad escuchaba “necesitamos a todos para empezar a digerir la idea del ajuste que inevitablemente se viene” y ni hablar cuando CFK mencionó que Dilma Rouseff la llamó para felicitarla con “palabras muy dulces”.. ay ay ay, necesitamos una Hummer para Amado Boudou, Gente Del Orto Notable,  porque el helicóptero De La Rua no lo devolvió y alguna de esas camionetas blindadas debemos habernos encanutado en la Aduana…

Sacarse algo de encima

Una obligación eterna del mediocre es tener que “sacarse cosas de encima”. Su vida es un eterno intercambio de mochilas. Excepto con la finalización de la escuela primaria, que debió terminar sin altibajos gracias a la influencia de sus padres, todo lo que vino después fueron obligaciones que mejor sacárselas de encima lo más pronto posible: desde novios o novias, mandados, preparaciones para exámenes, automóviles usados, la universidad y su respectiva tramitación del título para colgarlo luego detrás de la heladera, la heladera usada por más de diez años, etc.

Finalmente, el mediocre obtiene dos o más títulos universiarios, se saca de encima el trabajo en el sector privado, para coronarse con un empleo estatal, en la municipalidad, ANSES u otro organismo del estado, en general denominado por siglas que no explican para que fueron inventados pero que en rigor de verdad, son voluminosas bolsas de boludos. Todos los dias, en lo posible, inicia una conversación diciendo, por ejemplo: “Al fin me pude sacar de encima a la familia de mi marido que cada vez que vienen se te instalan a comer y no paran”.

Pertenecer a la clase media

Una obligación del mediocre es vivir obsesionado por hallarse en la clase social “media” y aún mejor si es en la “media alta”. Cree que si gana algo más de lo que cuesta la canasta familiar y no se mueve en bondi, ya está por encima de la población “obreera”. Los indicadores que ellos creen que le otorgan el “upgrade” a la clase “media alta” son: votar al PRO, ir al Megatlón, tener una 4×4, ser tajetahabiente de una Amex internacional, tener mucama y mandar a los chicos a un colegio privado.

Como perder clientes con informatización pedorra

Permancecer con Spedy te convierte en mediocre.

En el arte de perder clientes por hartazgo en la prestación
de servicios nadie le gana a Telefónica de Argentina, lo
que incluye a sus ejecutivos de marketing, operaciones, sistemas y a
todos sus empleados dirigidos y proveedores contratados.
Esto lo he chequeado con colegas y amigos que piensan igual
tras haber tenido identicos sufrimientos.

Para ilustrar lo que digo me remitire a esta crónica, que
derivó en que me fuera a un proveedor de telefonía e
Internet de la competencia.

Después de un año de Internet lento e intermitente, un
buen día me quedo sin tono de línea y sin Speedy.
Tras recorrer todo el portal hasta encontrar un formulario
de reclamos (cagada #1 – función reclamo escondida),
lleno el foumulario y unos 5 días mas tarde le llega un
mail diciendo que tengo que llamar al 114 (cagada #2 –
mandar a pasear al cliente), voy a un locutorio e ingreso
el reclamo para lo cual solo hay que digitar el numero roto.
Al dia siguiente, con cielo tormentoso, me dije “si llueve
es que me arreglaron el telefono” y me fuí una semana de vacaciones.

De regreso, levanto el tubo y hay tono de discado, “al fin
me lo arreglaron!”, entonces, intento recuperar los mensajes
del voicemail, y me encuentro que hay 19. Todos eran
mensajes automáticos de Telefónica avisando de la
reparación se habia hecho y solicitando presionar uno
si el servicio se habia reparado (cagada #3 – al tercer
intento paren de mandar voiceail), borre uno por uno los mensajes
y a la hora, todas las personas que se quisieron comunicar conmigo
me llamaron para avisarme que tenia la casilla de voz llena.

Cuando me conecto a Internet y quiero abrir la pagina de mi
webmail, me aparece una página de Telefónica amenazando corte
de servicio si para el 14 de agosto no pago la factura,
ellos cortan. Pero estábamos en septiembre
(cagada #4 problemas de integración entre cobranzas y la
plataforma). Efectivamente, la factura estaba impaga asi
que el mismo día la pagué por Banelco.

Durante todos los días subsiguientes, me lllegaba correo
de voz diciendo que la factura estaba impaga y la página de
Speedy inicial con la amenaza de corte.
(cagada #5, no acusan recibo por DTMF, cagada #6 están
en diferido con Banelco). Traté de registrarme en el portal
de Speedy y después de varios intentos fallidos, el servicio
de soporte por chat me dice que cambie de navegador porque
uso Firefox (que dicen claramente que soportan 4 tipos de
navegadores), (cagada #7 – formulario no testeado solo
con el de Microsoft).

Ya a un mes de tramitada la baja y con el servicio de
Telecentro, siguen llamando a la línea vieja con la
amenaza de corte y siguen llamandome mis amigos
también (cagada #8 – lentitud en el procesamiento
de la baja).

Recibo un llamado de una promoción de Trio (telefonía,
Speedy y Direct TV) bonificado por el buen comportamiento
como cliente (cagada #9 – le dan fruta a los telemarketers),
al que saque echando puta.

Es tal la angurria de Telefónica por la cobranza y tan tremenda
su voracidad por ahorrarse costos operativos que terminan
espantando al cliente y a hacer quedar a sus propios
empleados como pelotudos.